- Hola, les habla el secuestrador, dejen de gritar porque están perdidos en una casa en el medio de la nada y el próximo grito que escuche supondrá que está noche no van a comer. Espero que nos empecemos entonces a entender. Ustedes están aquí como parte de un juego de rol que yo dirijo, y la idea es que mañana uno de ustedes tiene que morir y pasado mañana, otro. Pero tienen una opción y es que si cuando vuelva mañana a las 10 horas, con dos desayunos, ah, me tienen que decir los tres qué desayunan, bueno como les decía, cuando mañana esté aquí, y hay solo dos vivos, no pasa nada, el mandato del juego se ha cumplido. Queda el otro día, y lo mismo, si llego y hay uno solo, esa persona será liberada, previa terapia mental que le haremos para que, por su propio bien no recuerde nada, de todo esto. En el caso que decidan luchar, todo está permitido, yo no me hago problemas, usen lo que tengan a mano, eso si, debe morir uno solo por noche, si deciden hacerlo y si no, a las doce, luego de haber desayunado bien y bañados, asistirán vestidos de smoking al sorteo. ¿Alguna pregunta que me quieran formular?
La gente pide que le aclaren bien como es todo, que le repitan las instrucciones.
-Muy bien el juego ha empezado, yo me retiro, sepan, tengan muy claro que desde que he creado estos juegos, nadie, pero nadie se ha fugado, es más hubo un juego, donde los secuestrados hicieron tanto ruido en la noche, que decidí suspender el juego y ya se imaginan como terminó todo. Muy bien, como les digo, nada se de ustedes y ni quiero saberlo, es más si alguno se hace el listo y me dice su nombre queda directamente descalificado.Tampoco me gustaría que se dijeran sus nombres, en todo caso usen algún seudónimo, no sé, uno, dos y tres. Ahora son las diez de la noche, enseguida les dejaremos la cena detras de esa rueda giratoria, y si alguna vez han estado en un puticlub, ya sabrán como funcionan. A las doce de la noche, sonará un gong y allí empieza el juego que termina a las diez de la mañana.
Los tres hombres se miran, cada uno ha elegido el lugar más equidistante del otro, en una habitacion pelada, con pisos de madera y paredes empapeladas. Ya se han puesto seudónimos, uno, dos y tres. Se miran, se estudian, hay uno que se ve el más pequeñito, un metro sesenta y los otros superan el metro ochenta, uno parece un guardaespalda y el otro, si bien no parece tan robusto, pero puede defenderse. Cada uno está pensando a mil por segundo, ya se va notando que el más pequeñito es el más vulnerable, matarlo a él, puede ser lo mejor, máxime si los dos más grande se lo proponen; pero no se si a dos, el de metro ochenta, le convenga quedarse con el guardaespaldas de metro noventa, porqué no aliarse con el pequeñito y cargarse al grandote, de esta forma el pequeñito deja de ser el pato de la noche y además pelearía con alguien que no es tan grande y mucho mejor para el de metro ochenta. Nadie dice nada, pero todos están pensando en lo mismo, piensa el pequeño, pero en el caso que decidan atacarme, deberé indicarles estos argumentos.
Hay una regla que el pequeño ha pedido, y es que nada de secretos entre los tres, y los otros dos aceptan. Todo se deberá decir a viva voz.
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